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El Pensamiento, El Sentimiento Y La Acciòn

Autor: Rodolfo

Photo credit: anitapeppers from morguefile.com .
   Imaginemos que en nuestro ser operan dos esferas muy importantes, tan significativas son, que casi todos nuestros estados de ánimo están relacionadas con ellas. Imaginemos que estas esferas giran sobre su propio eje y que sus caras casi infinitas dictaminan nuestros movimientos; una de estas esferas es la del pensamiento y la otra pertenece a los sentimientos o emociones.
Están íntimamente relacionadas y tienen la misma categoría de poder, pueden respetarse o bien ignorarse o bien anularse una a la otra. Estas esferas, con sus infinitas caras, proyectan sus acciones en la gran pantalla de la realidad. ¿Cómo es esto?, demos un ejemplo sencillo para entendernos: Si soy una persona que cotidianamente soy dirigido por mis sentimientos, cuando me levante por la mañana puedo sentirme estupendamente muy bien de iniciar un nuevo día, disfrutar de el y estar animado a las aventuras del por venir, o bien todo lo contrario, puedo sentirme fatigado, agotado y frustrado de antemano por el inicio del día, estos sentimientos, llamémosles los agradables y los no deseados necesitan justificación, y por cierto que la obtienen.
  Porque si las emociones dominan mi vida, ante un sentimiento no deseado al despertarme, automáticamente el pensamiento lo justifica, y bien sabemos que el pensamiento puede justificar de mil maneras un sentimiento de frustración, pero también ocurre lo contrario, ante un sentimiento de felicidad, el pensamiento tiene mil maneras de justificarlo. ¿Que quiero expresar con todo esto? Lo que quiero trasmitir es que el sentimiento puede ordenar los pensamientos, pero también el pensamiento puede ordenar los sentimientos.
Entonces si dejamos que las emociones nos dirijan, nuestra vida es como un velero sin timón, de acuerdo a como gire esa esfera imaginaria así será nuestro sentir. Por la mañana podemos sentirnos poderosos, por la tarde tristes y solitarios, por la noche con esperanza y fe según la indicación y el giro que de la esfera imaginaria de nuestros sentimientos, por añadidura nuestro pensamiento se lineara en la misma dirección justificando cada sentimiento, sin importar la coherencia que tenga con la realidad.
  Lo que yo propongo es que nos manejemos con el polo de los pensamientos, esto no quiere decir que haya que anular o negar los sentimientos, sino que lo que debemos hacer es adecuar, filtrar y pulir los sentimientos para que estos nos proporcionen plenitud, alegría y solidifiquen una actitud positiva.
Para corregir nuestros sentimientos no deseados, no bien surjan debemos dirigir nuestros pensamientos hacia el polo opuesto, debemos insistir con nuestros pensamientos hacia escenas positivas, creativas, escenas que nos proporcionen gratificación, y aunque los sentimientos no deseados quieran permanecer en nosotros, al mantenernos firmes en la decisión de sostener pensamientos positivos y una definición positiva de las circunstancias, la esfera de los sentimientos cederá y cambiara de cara, otorgando una alineación con nuestra decisión; es decir: un pensamiento positivo que permanece atrae otro sentimiento positivo; pero estemos atentos con nuestra forma de pensar porque un pensamiento negativo que permanece en nosotros también atrae sentimientos negativos.
Si bien el pensamiento y el sentimiento raramente están disociados, al mantenernos firmes en pensamientos positivos y en definir las circunstancias por lo positivo, nuestros sentimientos tendrán coherencia con estos pensamientos. Un pensamiento positivo atrae otro sentimiento positivo. No se trata de anular o negar lo que se siente, sino de prevalecer en el polo de los pensamientos y desde aquí guiar, conducir y adecuar nuestros sentimientos.
   En algunas escenas de nuestra vida nuestros sentimientos piden expresarse, piden desplegarse ante una situación de angustia, y esta bien que esto suceda, en determinadas circunstancias necesitamos llorar, gritar o expresar nuestra disconformidad ante determinadas escenas que preséncianos como injustas, en estos casos debemos liberar nuestros sentimientos tantas veces como lo necesitemos, pero debemos mirar siempre el reloj, es decir, no puede ser nuestra queja eterna, no pueden nuestras lagrimas ocupar todas las horas del día, debemos darle un tiempo, una periodicidad y un lugar, luego seguir adelante, continuar viendo lo positivo, lo agradable, lo creativo de nuestro trascender.
  Vivamos nuestra vida como una sucesión de escenas, para luego actuar en consecuencia. Una escena dañina para nosotros que ocurre al comenzar el día, no puede arruinarnos todo el resto, debe encuadrarse y cerrarse, para luego comenzar otra con nuestra decisión de elegir pensar y pensarnos positivamente. La firmeza y el mantenimiento de pensamientos positivos determinan la forma y la calidad de nuestros sentimientos. "La vida es pintada según mis estados de animo, pero mis pensamientos tienen el poder de elegir los colores que voy a utilizar."
Fuente del Artículo: http://www.articuloz.com/autoayuda-articulos/el-pensamiento-el-sentimiento-y-la-accion-2415454.html
Sobre el Autor
Rodolfo Cesar Marega
Escritor
http://emocionalpersonal.blogspot.com

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